En
cada punto, en cada rincón del país, no importa lo grande o pequeño del
sitio, siempre podemos verlos. Según varios explicaron, no son
vendedores ambulantes, si no, pequeños comerciantes. Su particularidad es que son nómadas de una campaña que empezó mucho antes del 1 de julio y junto con el abanderado de oposición, caminan kilómetros y recorren el país para poder “llegar a algo en la vida”.
Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24
Muchos han conversado con Noticias24 en los recorridos durante la campaña electoral, pero ninguno quiso dar su nombre real para el presente reportaje.
“No es miedo”, decía uno que lo llamaremos Luis de ahora en adelante,
“es que si yo no me meto en su trabajo, no quiero que nadie se meta en
el mío”.
La jornada
Todo comienza con un periódico. Estos hombres y sus familias, que por lo general son quienes los ayudan con el negocio,
abren las páginas de los diarios nacionales y regionales para poder
ubicar el dato que los llevará al próximo recorrido de Capriles.
Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24
“Yo
me dateo yo mismo”, decía Luis durante el recorrido en el estado
Vargas, después de haber estado una semana de viaje y ya preparando el
siguiente. Su vida como la conocía antes la dejó atrás, ya no hay oportunidad para atender a su novia, aunque esta según dijo, se muestra comprensiva;
todo por alcanzar un sueño, poder tener el dinero suficiente para salir
del barrio sonde vive en Caracas y poder mudarse con su madre ya
anciana a un apartamento de al menos, una habitación.
Ahorrando
una parte de su ganancia para el pasaje en autobús y con sus maletas en
mano llenas de gorras, pitos, autobuses de juguete, chapas, entre otros,
estas personas tardan a veces hasta 7 horas en llegar a un pueblo en el que Capriles esté posiblemente
unos 30 minutos, a veces incluso menos. Entonces ¿Por qué tanto
trabajo? La respuesta va mucho más allá de lo económico, pues se trata
de una experiencia de vida que muchas veces los aleja de la dura
realidad del día a día.
Hablando en plata: las cantidades
“Todo
depende mi amor”, decía Luis mientras sus ojos divisaban a un posible
futuro cliente, “hay días buenos y días malos”. Para él, un día malo
aporta aproximadamente unos dos mil bolívares, mientras que uno bueno aporta cinco.
Sí, hablamos de cifras diarias, al menos durante este mes de campaña, y
a pesar de que nuestra cara fue de obvia sorpresa, la mayoría de ellos,
riendo, solo dijeron: “no pero no te creas, eso no alcanza para nada”.
Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24
Suponiendo,
por la baja, de que 4 días a la semana se tenga un día malo -sin tener
en cuenta que muchos de ellos trabajan 7 días a la semana-, estamos hablando de 8 mil bolívares cada semana;
algo que sin duda cabe considerar. Sin embargo, según explicó Luis, uno
de los más conversadores, ese dinero no es ganancia neta.
La
realidad es la siguiente: la ganancia obtenida se destina en parte para
comprar los materiales necesarios para poder vender; otra parte se
utiliza para el pasaje y la estadía en el interior, cuando es el caso y
el resto, para mantener, sustentar y sacar adelante a una familia, que
por lo general, se compone de más de 2 hijos, una esposa y padres bajo
un mismo techo. “La cosa no está fácil; yo tengo que sacar
adelante a mis chamos para que no se conviertan en los malandros que
abundan en el barrio (…) me da miedo irme tanto tiempo pero así son las cosas aquí”.
La política como puerta al trabajo: “Yo no creo en nadie, solo en mí”
A
pesar de que están día y noche persiguiendo al candidato de la
oposición, muchos de ellos aseguraron que no sentían una especial
simpatía por ninguno de los que hoy se debaten la silla presidencial; de
hecho, algunos aseguraron que sus mejores compañeros de trabajo están haciendo lo mismo en la campaña del Presidente de la República. Y es que “cuando el hambre pega, no hay política que valga”, como dijo Luis.
Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24
Si
el candidato llega a las 10 a un punto, estos “pequeños comerciantes”
están desde las 8. Si el candidao, después de ese recorrido tiene una
agenda de 12 pueblos, ellos se encargan de averiguar lo necesario, con
quien haga falta, para poder adelantarlo y aprovechar la venta,
pero lo que Capriles o Chávez dicen o dejan de decir, importa poco para
muchos de ellos, pues la verdad es que desde gobiernos anteriores, las
generaciones de estas familias han sufrido por la falta de una correcta
aplicación de las políticas macroeconómicas y sociales.
Su
historia es la cara real que sobrepasa las barreras de las gorras, los
pitos, las bandanas, las banderas o las chapas con las caras de cada
candidato a la presidencia; su historia es la realidad de lo que viven muchos en el país;
su historia más allá de las penurias, es la cara más astuta del
venezolano que supera los malos tiempos trabajando día y noche por un
futuro diferente, que además, supera las promesas de cualquier político
que pueda venir.
Por: Ana Vanessa Herrero / Noticias24
Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24
Foto: Ana Vanessa Herrero / Noticias24
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