08:00 AM - 14 / Septiembre / 2012
A pesar de los controles el país sufre el mayor impacto
EL UNIVERSAL
El reporte elaborado por la
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la
Agricultura (FAO) al cierre de julio desnuda que entre los países de
América Latina y el Caribe Venezuela sufre el mayor incremento en el
precio de los alimentos.
Entre julio de 2011 y julio de este año el costo de los
alimentos acumula un alza de 21,7% en Venezuela, magnitud que duplica al
promedio de 8,9% para la región y muy superior al de países como
Colombia donde el salto es de 3,8%, Perú 4,6%, Chile 6,5%, Brasil 8,7% y
Argentina 10,9%.
Si bien es evidente que a pesar de tener control de precios y
tipo de cambio fijo Venezuela experimenta un desequilibrio importante en
materia de inflación, hay que tomar en cuenta que en los últimos meses
la fuerza que impulsa los precios se ha debilitado y la brecha con la
región comienza a cerrarse.
En los últimos tres meses, indica la FAO, el precio de los
alimentos ha aumentado 2,7% en Venezuela mientras que en promedio, el
aumento en la región es de 2,2%, es decir, la diferencia tiende a
disminuir.
El Banco Central de Venezuela afirma que la desaceleración de la
inflación en los alimentos obedece a "mayor producción y distribución".
Pero también hay que tomar en cuenta que en medio de la campaña
electoral el Gobierno ha postergado el ajuste en el precio de alimentos
regulados y que durante los últimos dos años la administración de Hugo
Chávez ha mantenido fijo el tipo de cambio oficial en 4,30 bolívares por
dólar y por tanto, es posible importar masivamente para cubrir las
fallas de oferta y colocar productos a precios estables en los
supermercados.
Las cifras oficiales indican que en el primer semestre Cadivi
incrementó 50% las divisas asignadas para importaciones de alimentos
aprobando 3 mil 254 millones de dólares.
La represa
Analistas consideran que una vez se produzca la elección del
siete de octubre el Gobierno tendrá que permitir ajustes en el precio
de los productos regulados y la inflación que ha estado represada
comenzará a mostrarse.
Además la posibilidad de mantener estable el tipo de cambio oficial luce comprometida en el mediano plazo.
A fin de impulsar el crecimiento de la economía y el consumo el
Gobierno gasta más de lo que recauda por impuestos y renta petrolera, de
tal forma, que recurre a un constante endeudamiento que debilita la
estabilidad del tipo de cambio.
Tras el aumento que ha tenido la deuda en dólares el Ministerio de Finanzas ha comenzado a recibir financiamiento en bolívares.
Bancos y firmas de análisis consideran que en el mediano plazo,
para poder cancelar el vencimiento de la deuda en bolívares y cubrir
gasto programado, el Gobierno tendrá que recurrir a una devaluación de
la moneda.
Si bien la devaluación aumenta el precio de los productos
importados y golpea la capacidad de compra de la población, le entrega
más bolívares al Gobierno por cada petrodólar y permite cubrir por esta
vía parte del gasto público.
La sobrevalauación también cuenta. Mantener un tipo de cambio
fijo con la mayor inflación de América Latina se traduce en que salvo
petróleo, las exportaciones venezolanas son muy caras y las
importaciones muy baratas y, por tanto, se dispara la demanda de
dólares.
Los datos del INE muestran que en el segundo semestre
de 2011, el 55,2% de las familias venezolanas compraron al menos un
producto en la red Mercal, esto representa 3.884.670 hogares.
De este total, sólo 686.833 familias pertenecen al estrato V, es
decir, el 9,8% de quienes manifestaron comprar en la red estatal.
Mientras que el 31,3% de quienes se acercaron a Mercal
pertenecen al estrato IV, lo que representa 2.205.790 hogares. A esto se
suman 992.047 familias que pertenecen a los estratos I, II y III, es
decir, el 14%. RBC