06:52 PM - 8 / Julio / 2012
Acaba
de culminar el proceso electoral Mexicano. De acuerdo a los resultados
proporcionados por el Instituto Federal Electoral (máxima autoridad electoral)
el ganador del proceso eleccionario ha sido Enrique Peña Nieto, candidato del
Partido Revolucionario Institucional (PRI). Estos resultados demuestran: i) el
retorno al poder y fortalecimiento político del PRI, ii) el gran fracaso del
Partido de Acción Nacional (PAN) luego de sus dos sexenios en el gobierno y iii)
el naufragio del Partido de la Revolución Democrática (PRD), de la izquierda
mexicana, que no fue capaz de construir una alternativa a la derecha mexicana
cuando tuvo la oportunidad de hacerlo.
El
PRI, partido que gobernó México entre 1929 y 2000 (71 años), gana estas
elecciones tras ser acusado de ventajismo y de haber realizado una
multimillonaria campaña publicitaria que violó los limites establecidos por las
autoridades electorales mexicanas. Desde el punto de vista político el PRI sale
fortalecido de esta contienda electoral, pues además de haber conquistado la
Presidencia de la República (elevó su votación de un 22,3% en el 2006 a un
38,5% en el 2012), logró el triunfo en 3 nuevos Estados (Jalisco, Chiapas y
Yucatán), alcanzando de esta manera el control político en 22 de los 32 estados
de México.
Contrariamente
el PAN con su candidata Josefina Vázquez Mota acusa un retroceso importante en
su caudal electoral luego de gobernar por dos periodos consecutivos (Vicente Fox
y Felipe Calderón), cayendo relegado a un tercer lugar al reducirse su apoyo electoral
de un 35,8% (2006) a un 25.4% en el 2012. Obviamente, Vázquez Mota recibió
el voto castigo de los mexicanos tras el fracaso de la gestión del Presidente
Calderón, en especial en su desastrosa guerra contra el narcotráfico que ha cobrado
más de 150.000 vidas. Pero además factores como el apoyo titubeante del partido
a la candidata, la maltrecha unidad del PAN producto de sus luchas internas, así
como la falta de cohesión en el discurso de la candidata también contribuyeron
a la derrota.
El
PRD con su candidato Manuel López Obrador también vio mermar su apoyo electoral
al reducirse la misma de un 35.5% (2006) a un 31.2%. Ello a pesar de haber contado
con el apoyo decidido del movimiento estudiantil “Somos 132”, y de haber ganado
las gobernaciones en Tabasco y Morelos, así como la Alcaldía del Distrito
Federal. Lamentablemente, la izquierda mexicana anclada en torno a la figura
del disidente del PRI López Obrador se desdibujó ideológicamente, perdiendo credibilidad
y coherencia principista ante el electorado mexicano. Los desaciertos políticos
de López Obrador, como las alianzas electorales con el PAN de Calderón en Estados
como Veracruz, Guerrero, Puebla, Oaxaca y Tabasco, su visión sectaria y
antipartido, el uso de un discurso contradictorio durante la campaña y sus
vínculos con el multimillonario Carlos Slim, condujeron a que el caudal
electoral del partido fundado por Heberto Castillo y Cuauhtémoc Cárdenas
(5/5/1989) se diluyera. Estas inexplicables alianzas políticas entre el PRD y
el PAN y económicas entre el PRD y Slim además de representar graves
inconsistencias ideológicas (para un movimiento de izquierda), generaron
frustración en las bases del PRD al sentirse sus militantes engañados.
Políticas
erradas que les permitieron al PAN y a Calderón una doble victoria: se quedaron
con la definición política de la alianza en un espacio de centro-derecha y
lograron subordinar la agenda contestaria del PRD a los intereses reaccionarios
de Calderón. Al final, el travestismo político de la autodenominada izquierda
apuntaló la gobernabilidad de la nefasta derecha mexicana.
Sin
duda, el mapa político mexicano de los próximos 6 años tendrá complejas
relaciones entre un poder central que pretende demostrar que se está renovando,
una ciudadanía más participativa, y una balanza legislativa que si bien se
inclinó hacia el PRI, va encontrar contrapesos marcados ya que el PRI no cuenta
con la mayoría legislativa necesaria para gobernar sin la necesidad de acuerdos
con las otras fuerzas políticas. El PRI regresa al poder con todas sus perversiones
del pasado -autoritarismo, corrupción, violación de los derechos humanos-
gracias a la incapacidad de una izquierda que fue incapaz de construir una
referencia política nacional ante el fracaso de la derecha neoliberal.
José Rafael López Padrino
Desgraciado el país que necesita héroes
Bertolt Brecht